28 diciembre, 2009

Tangos dolorosos

No sé ustedes, pero en mi modestísima opinión el tango es como un clavo que alguien te hunde muy lentamente en el alma. En general soy ignorante de las cualidades de este género. En realidad sólo me recuerda a Jorge Luis Borges cuando habla de los compadritos de las esquinas, del alma del argentino...En una ocasión compré un disco que vendí en esa época a Mario Durán, cuando coordinaba Imagen...
Pero hoy he escuchado estas tres piezas en uno, que no llegaron a mí por casualidad, y me han puesto triste por el desamor que canta el gran Gardel...
Me pregunto ¿por qué escuchar esta música melancólica?
En cambio cuánto me gustaría bailarla. Me encanta verla bailar, ver esos movimientos felinos que exige su ejecución. La sensualidad y desinhibidos movimientos del baile son harto agradables a la vista. El roce de los cuerpos...

25 diciembre, 2009

Amigos virtuales

Tengo la naciente sospecha de que mis amistades virtuales son entes diferentes de los reales, que eventualmente podrán ser unos extraños en la vida real, que incluso podrían ser mis enemigos.
Son los amigos virtuales muy tratables, soportables, se les puede hablar con soltura, desparpajo incluso dizque con sinceridad; a los segundos difícilmente puedas siquiera tomar un café con ellos o sostener una charla de cara a cara.
El amigo virtual es, por obra de la tecnología que despersonaliza -o purifica-, más limpio, más bello, más amable, más tratable, más tolerable...El amigo real puede ser un poco despreciable, de plática tosca, olor nauseabundo, indeseable para un espíritu fino o cree ser fino.
No sé tú, pero yo tengo cierto temor de mis supuestos amigos virtuales. ¿No siente que la regla general exige frivolidad? La superficialidad parece esencial y en ninguna otra parte parece ser tan necesario cumplir el mandato del Maestro de no "echarle perlas a los cerdos".
Sin embargo no hay que quejarse. Si en la infancia jugamos con un amigo imaginario no hay por qué no seguir haciéndolo hoy aunque sea por medio de una máquina.

22 diciembre, 2009

Regalos

¿Qué tienen los regalos que nos alegran el espíritu? Y quizás el que más nos hace felices es el que nos llega sin anunciarse, el sorpresivo, el que nos deja con la boca abierta.
Recuerdo que en una Navidad regalé a Flor un libro egipcio que quería tanto, pero que no encontraba: "El libro de los muertos", un texto que habrá influido mucho en el pensamiento de Platón. Le emocionó tanto que lloraba mientras rasgaba el papel que envolvía el volumen...En otra ocasión le regalé un iPod, el cual la sorprendió pero no tanto como lo que costó el aparatito musical.
De mi niñez no recuerdo haber recibido regalos (por eso no espero nada y no me duele cuando no recibo), salvo una ocasión en que que una vecina blanca y alta entregó a mamá una bolsa de plástico transparente llena de conchitas y una pelota de hule verde. Ese día fui feliz, jugando con las conchitas, y siempre me acuerdo de la escena cuando Flor y los niños caminan en la playa escarbando la arena rescatando conchitas y coracolitos.
Me he acordado de estos epidodios porque este sábado pasado, en la Posada del Catecismo, Mariana recibió de "una" Santa Claus una pelota de hule verde igualita a la mía de la infancia, y estuvo tan contenta ese día que la estuvo picando sin parar por mucho tiempo.
Por eso me pregunto: ¿Qué tienen los regalos que nos alegran el espíritu?
Hubo un tiempo, en el Seminario, que me gustó regalar tarjetas en días especiales, como en el Día de la Amistad o Navidad. Hacía pequeños colages o pintaba figuras frutos de mi imaginación y escribía en ellas frases de mis autores significativos. Un día el padre rector, Jorge Villegas Blanco, me preguntó: "¿Por qué no las vendes?". La propuesta me halagó pero los que me conocen saben que adolezco de espíritu emprendedor.
Por eso me pregunto: ¿Qué tienen los regalos que nos alegran el espíritu? ¿Y no es verdad que apreciamos más el regalo que no viene de las personas queridas? ¡Hay del que hace regalos sin ser apreciado porque su obsequio será igual despreciado! (un amigo mío regalaba discos nuevo a una chica frívola y esta muy astutamente copiaba la música y devolvía muy indignada el presente).
Un regalo es la extensión de uno mismo, una forma de darse a la otra persona. Por eso aunque sea sólo un detalle éste adquiere un valor importante en el momento que se recibe. Una vez, una mujer -la más linda del grupo- se acercó discretamente a mí, se pegó a mí y entralazó mi mano, depositando en la mía una pequeña figura de hule curiosísima y se alejó sonriendo, mirándome con una mirada de complicidad.¡Qué feliz me hizo!
No he recibido grandes regalos materiales. En cambio he sido bendecido con las amistades de muchas personas, todas tan valiosas, tan dignas de ser amadas, tan queridas. Pienso en sus nombres.
Por eso me pregunto: ¿Qué tienen los regalos que nos alegran el espíritu?
A Pedro le hicieron una recomendación por su catequista: "Ahorra una pequeña cantidad. Compra un regalito y colócalo en el árbol de Navidad, y dáselo a la primera persona que golpee en tu casa pidiendo una ayuda el día 25".
Un regalo puede ser la salvación de una persona.

21 diciembre, 2009

Paseo artístico

El domingo anduvimos los niños y yo en Centro de Convenciones Siglo XXI. Fue imposible ver el recién estrenado Avatar, pero no Nikté, que finalmente nos divirtió mucho a todos. Fue tan perfecto el filme, que incluso pude dormir unos minutos, lo cual me despabiló un poco para lo que vendría horas después.
En los pasillos, desde la entrada principal, se han instalado diversas propuestas de arte que bien visto están muy vulnerables, en peligro constante de ser atropellados por los que pasan. Nosotros los recorrimos la exposición con mucho interés. Un Zapata hecho con etiquetas, una forma geométrica de tapas de plásticos...Todo fue muy interesante sobre todo para los niños.
Subo dos imágenes que me gustaron del recorrido: la inquietante visión de un hombre ahorcado por un elefante que parece la extensión de sí mismo y una instalación que hace metáfora de la eterna lucha de la naturaleza contra la urbanización, los artificial contra lo humano,la esperanza contra la desesperanza, la muerte contra la vida.
El primer cuadro, "Sin título", es de Alexander Ovcharov (el clarinetista?); el segundo no tiene título ni autor.


19 diciembre, 2009

Post imposibles

Hay cosas que se escriben en la soledad, pocas pero las hay, como mi post que ideaba. Muchas otras cosas pueden escribirse entre la multitud, como los textos periodísticos, un recado amoroso quizás.
Flor y yo hemos madrugado un poco esta mañana, un poco más yo por mi afán de escibir mi texto pero antes he puesto a hervir el agua y el espagueti que llevará Mariana a su posada de Catecismo dentro de dos horas y media. Ha sido inútil mis intenciones del post.
Mi espíritu  está amodorrado y el café que gorgojea sólo logra estimular mis narices ávidas como las del burro. Me he visto como un fauno, uno que duerme y sueña, o viceversa, aunque eso no me quite lo clásico, lo mitológico o imposible.
Los pasos de ella, el movimiento constante de los utensilios de la cocina no colaboran para el post planeado, así que escribo a lo dadaista, dejando que el subconsciente y la espontaneidad hagan el trabajo del yo paralizado.
Adeudo entonces por lo menos dos textos. Uno sobre el fauno que persigue a una ninfa imposible y otro sobre una mujer que un día me abordó en el comedor pero hoy no está aquí.