Rodea el camión el Monumento a la Patria y prosigue su ruta rumbo a Itzimná. Suena la radio con música bailable, algunas pasajeros cuchichean, los más viajan en silencio zarandeados por el vehículo desconsiderado.
En los asientos que descansan sobre el sitio irregular que da sobre las llantas traseras, dos adolescentes hacen de las suyas. Traen uniforme de escuela privada cara. Se jalonean, se insultan, ríen. Viven.
De pronto miran por la ventana y ven a un jovencito similar a ellos que pedalea con energía su bicicleta de media altura, emparejándose con el autobús. En cierto momento, ciclista y camión corren juntos, el joven ciclista esforzándose.
Sorpresivamente uno de los chicos del camión, el que está junto a la ventanilla, se alza y escupe al ciclista atinándole en la cabeza. Se miran estupefactos los pequeños pillos y rompen a carcajadas celebrando la puntería del escupidor. Se codean, exclaman ¡yes! y ven a su pequeña víctima que ha quedado atrás.
Sin dejar de pedalear, el ciclista los identifica y a sus pies puestos en los pedales le salen fuego, persiguiendo al camión. Se rezaga, se empareja, se empareja y se rezaga hasta que un alto le hace justicia: arroja a un lado su bici, pide permiso al chofer y sube al camión con paso resuelto, avanzando hacia sus agresores.
No dice palabra. Con la mirada identifica al culpable que se delata a sí mismo y sin hablar le devuelve el escupitajo en la cabeza del chico rubio que seguía alelado sin creer lo que sucedía.
Luego el pequeño vengador pidió parada y bajó, volviendo atrás por su bicicleta.
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Algunas personas cometen atropellos aprovechando su situación ventajosa, olvidándose que en cualquier momento la justicia podría cobrarles sus iniquidades.
Un poco de agua
Caminando por las tierras legendarias del Mayab
18 enero, 2012
10 enero, 2012
Aprende a decir lluvia en maya
La lluvia inesperada de este martes me ha dado motivo de comentar tres palabras mayas que son muy semejantes en la pronunciación. Ellas son lluvia, rojo y cocer. En el audio se pronuncia tres veces cada uno.
Note cómo funciona el acento fuerte (inclinada a la derecha) y el débil (inclinada a la izquierda).
1. Cháac. Lluvia, tormenta, trueno. (De aquí ch'a cháac: atracción de la lluvia, invocación o rogación como dicen los especialistas).
2. Chac. Rojo. (De aquí Chac Mo'ol, el de las garras rojas, en referencia al jaguar que mata y hace sangrar).
3. Chàac. Cocer. Hervir.
Una contribución a la celebración del 2012, Año de la Cultura Maya.
Si le interesa conocer más sobre la cultura maya visite.
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https://twitter.com/#!/elChilamBalam
23 diciembre, 2011
El primer milagro de Santa
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| Icono de Nicolás de Bari. |
El primer milagro de Nicolás, alias Santa Claus, fue antes de su nacimiento. Su madre se supo grávida cuando ella misma y su esposo se habían resignado a no poder tener descendencia.
El segundo milagro: una vez nacido, el futuro santo se abstenía firmemente de tomar pecho los miércoles y viernes, que son los días de ayuno para la iglesia Oriental de su tiempo. (Aunque usted no lo crea.)
Del santo se sabe que nació en Pátara, Licia, en Asia Menor, y murió el 6 de diciembre del año de 327. No se conoce su edad.
A continuación, expondré una lista de milagros que he extraído del Año Cristiano, Ejercicios devotos para todos los días del año, tomo del mes de diciembre, del padre Juan Croisset (1882).
22 diciembre, 2011
Rezando en Burger King
La catequista se ha ido por breve tiempo y los adolescentes rompen el aburrimiento.
-La botella, la botella -propuso uno.
-La pregunta será ¿cuál ha sido el momento más vergonzoso de mi vida? --propone otro.
Celeridad. Decisión. Las neuronas juveniles estaban en su apogeo aquel sábado en la mañana, en la Capilla del Espíritu Santo, que pertenece a la parroquia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, que atienden los Misioneros del Espíritu Santo.
Pero el entorno no jugaba con ellos y no hubo botella.
-Usemos la Biblia -dijo uno, dispuesto a no dejarse vencer por la falta de un envase. En seguida colocó su libro sagrado en el centro del grupo. Haría de flecha la cinta roja que separa las páginas.
Y giraron la botella-Biblia.
-¡Pedro! -gritaron al unísono. Hubo unos titubeos.
-Bueno. Creo que el momento más vergonzosa de mi vida fue cuando la maestra nos hizo rezar tomados de la mano en Burger King -dijo de una sola vez Pedro.
Risas. Exclamaciones. Asentimientos.
-Es verdad. También yo -dijeron varios. Y rememoraron la experiencia. Una ida a desayunar en hora de catecismo. "La maestra nos pidió que nos tomáramos de la mano y nos pusimos a rezar, mientras los demás comensales nos miraban extrañados", contó Pedro en su momento.
La catequista de los "Perseverantes" los sorprendió hablando sobre el tema y tuvieron que contar todo desde el principio.
Tolerante, paciente, la mujer se río también y les aseguró que no había de qué avergonzarse en expresar la fe en público.
-Sí maestra pero qué hay de esos fariseos que oran en público -señaló Pedro, siempre muy contestador.
Todos hablaron y terminaron tratando un punto muy delicado sobre la expresión de la fe en público y sobre el respeto a la Biblia. Nadie fue llevado a la hoguera y ventilaron un tema candente.
En casa hablamos largamento con Pedro sobre el asunto y tratamos de responderle preguntas esenciales sobre la fe. Por ahora todo bien, pero sabemos que las preguntas apenas están comenzando a surgir.
La formación en la fe requiere de los nuevos jóvenes requiere preparación sólida de los catequistas. Y vaya que es un desafío cada vez mayor, ante las complejidades de la vida moderna.
No obstante, a pesar de toda la relajación que fuera posible conceder hay que recordar la advertencia de Jesús: quienes se avergüencen de mí, yo me avergonzaré luego de ellos.
-La botella, la botella -propuso uno.
-La pregunta será ¿cuál ha sido el momento más vergonzoso de mi vida? --propone otro.
Celeridad. Decisión. Las neuronas juveniles estaban en su apogeo aquel sábado en la mañana, en la Capilla del Espíritu Santo, que pertenece a la parroquia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, que atienden los Misioneros del Espíritu Santo.
Pero el entorno no jugaba con ellos y no hubo botella.
-Usemos la Biblia -dijo uno, dispuesto a no dejarse vencer por la falta de un envase. En seguida colocó su libro sagrado en el centro del grupo. Haría de flecha la cinta roja que separa las páginas.
Y giraron la botella-Biblia.
-¡Pedro! -gritaron al unísono. Hubo unos titubeos.
-Bueno. Creo que el momento más vergonzosa de mi vida fue cuando la maestra nos hizo rezar tomados de la mano en Burger King -dijo de una sola vez Pedro.
Risas. Exclamaciones. Asentimientos.
-Es verdad. También yo -dijeron varios. Y rememoraron la experiencia. Una ida a desayunar en hora de catecismo. "La maestra nos pidió que nos tomáramos de la mano y nos pusimos a rezar, mientras los demás comensales nos miraban extrañados", contó Pedro en su momento.
La catequista de los "Perseverantes" los sorprendió hablando sobre el tema y tuvieron que contar todo desde el principio.
Tolerante, paciente, la mujer se río también y les aseguró que no había de qué avergonzarse en expresar la fe en público.
-Sí maestra pero qué hay de esos fariseos que oran en público -señaló Pedro, siempre muy contestador.
Todos hablaron y terminaron tratando un punto muy delicado sobre la expresión de la fe en público y sobre el respeto a la Biblia. Nadie fue llevado a la hoguera y ventilaron un tema candente.
En casa hablamos largamento con Pedro sobre el asunto y tratamos de responderle preguntas esenciales sobre la fe. Por ahora todo bien, pero sabemos que las preguntas apenas están comenzando a surgir.
La formación en la fe requiere de los nuevos jóvenes requiere preparación sólida de los catequistas. Y vaya que es un desafío cada vez mayor, ante las complejidades de la vida moderna.
No obstante, a pesar de toda la relajación que fuera posible conceder hay que recordar la advertencia de Jesús: quienes se avergüencen de mí, yo me avergonzaré luego de ellos.
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